Finalizando mi estadía en República Dominicana

En República Dominicana (RD) viví durante un año y dos meses. En el cual tuvo mucho aprendizaje personal, debido a que este país sufre de un terrible racismo hacia inmigrantes haitianos, cosa que no comparto ni tolero, pero como dije, esto me hizo aprender mucho más y ser más humanista de lo que ya era.

En mi tiempo en RD trabajé como Gerente de Sucursal en una tienda de la marca española Energy Sistem, dentro del mall venezolano, Sambil Santo Domingo. Fui voluntario de la ONG TECHO, aunque ya había sido voluntario en Venezuela de esta organización, en mi trabajo voluntario en TECHO RD aprendí mucho por todo lo que vive un país como este. 

En mi tiempo en RD conocí muchas personas estadounidenses y me hice muy buenos amigos, como olvidarme de Rachel, Yvette, Melissa, Alex, Andrew, Brendan, Julianna, Will (Guillermo), Charles, Elana, Laura, Victoria La Barbie, Ashley, Ryan, Shavonne, Rose, Abigail, Krista, Travis, Turner, muchos más. Pero también muchos dominicanos y haitianos que recuerdo y extraño como Luis, Miguel, Javier (Caramelo), Klausky, Pedro, Amín, Dionella, Grace, Emanuel, Cristian, Sheyla, Michael, BonBon, Anthony, Ernesto, Adriana, Juan Pablo, Ranset, Yelissa, entre otros más.

Con quien más compartí allá fue con Rachel, y viví con ella, le tengo mucho apreció, nuestra primera salida la recuerdo que fue al estadio de baseball aquel 21 de enero. Pero espero que ella venga a visitarme este año, eso es lo que más deseo.

Conocí mucho RD, sus hermosas playas y el carisma de su gente, gente muy receptiva y hospitalaria. Me agrado mucho eso del dominicano común.

Rachel y yo directo a Saint Martin/Sint Maarten

Rachel y yo tomamos una promoción en la aerolínea DAE (la cual ahora no existe) por USD $150 a Sint Maarten. Cuando llegamos al aeropuerto nos percatamos que había un retraso de 5 horas, lo cual nosotros procedimos a dormir, hablar y ver vídeos en la tablet. A la final resultó que la aerolínea era como un autobús caribeño, que recorría varios países del Caribe y Sudamérica con un solo avión. El avión que venía de Caracas (Venezuela) debía para en Curazao, luego en Santo Domingo (Rep. Dominica), y posteriormente en Sint Marteen. 

A todo esto se le sumó que Rachel y yo no sabíamos a donde íbamos a dormir en la isla neerlandesa/francesa porque la chica con la que habíamos conversado por CouchSurfing para quedarnos en su casa, no nos había confirmado, lo cual nos hizo dudar y además no sabíamos que nos esperaría debido al retraso y a su falta de confirmación. 

Una vez que abordamos el avión, viajamos por una hora y media hasta la isla. Hicimos los tramites migratorios, porque es como ingresar a Europa. Vimos que una dominicana al parecer no la dejaron entrar por problemas con su visado. Rachel y yo, al menos no necesitamos visado para viajar a Europa ni a la isla. Al salir del aeropuerto, escuchamos una voz que dice: RACHEL. Resultó ser Ashly, la chica estadounidense que nos hospedaría en su casa por ese fin de semana. 


La chica nos empezó a mostrar un poco la isla, algunas zona de la isla era muy ricas y otras no tanto, pero igual no se veía pobreza. La zona sur de la isla pertenece a Holanda y la norte a Francia, en una parte se habla inglés y holandés, y en la otra francés. Rachel y yo íbamos con poco dinero por ser pocos día de estadía, pero Ashly no sabía y ella sólo nos llevaba a lugares costos, pero muy buenos y muy buena onda de su parte. Nosotros la primera noche decimos ir a comer sushi muy bueno y después bailar a la orilla del mar.




El resto de los días fuimos a las playas, le dimos una vuelta a la isla en compañía de Ashly y su amigo, fuimos a cenar una noche a la parte francesa, a un restaurante de comida francesa. El último día fuimos a una de las playas más peligrosas del mundo, la playa de Maho, que está detrás del aeropuerto y los aviones pasan muy cerca del mar. Fue una experiencia muy aterradora estar en esa playa, porque el aire te aventaba hacia el mar y todas nuestras pertenecias también. Ese día en la tarde, ya era hora de regresar a República Dominica. Al llegar, yo fui a Juan Dolio en moto, allá estaban mis otros amigos, gringos, esperándome.